Después del Covid ..pérdida de equilibrio y de coordinación, debilidad, rigidez articular, dolor muscular, falta de concentración y de memoria. Me impide realizar mi vida diaria. Nadie realmente me escucha
Varón 44 años. Consultó a finales del 2024 por debilidad, cansancio y problemas de concentración. Había sido atendido por varios especialistas incluyendo Reumatología, Digestivo, Neurología, Medicina Interna.
Entre sus antecedentes destacaba una prima hermana celiaca, una hermana con enfermedad de Addison.
Tras el Covid tuvo anosmia prolongada. Luego se fue añadiendo astenia debilidad, aftas orales, parestesias, dolor y fatiga mental. No había artritis en la exploración. La afectación clínica era muy importante. Tenía vida limitada, podía dar paseos de solo 10 minutos. No podía leer, no podía escribir. La clínica era de varios años de evolución.
En sus pruebas destacaba Factor Reumatoide positivo a título alto, anticuerpos anti Ro positivos y presencia de infección crónica por virus B. la analítica general y hepática era normal. La serología de enfermedad celíaca era negativa. El cortisol y la ACTH para evaluar insuficiencia suprarrenal fueron normales.
El cuadro clínico era complejo. Sus síntomas se podían entender de forma no excluyente como Covid persistente, como sensibilidad al gluten, como manifestación de la infección por virus B o como enfermedad autoinmune. La analítica indicativa de artritis reumatoide y de enfermedad de Sjogren era positiva. Tanto la infección por virus B como el Covid, como la sensibilidad al gluten pueden producir problemas autoinmunes. El Covid podía haber producido daño intestinal y desencadenar sensibilidad al gluten en un paciente con familiar celíaco.
Hicimos un plan de trabajo.
Primero hizo tratamiento de la infección por virus B con entecavir a pesar de no tener indicación formal ya que el hígado estaba bien y la carga viral era baja. No mejoró.
La dieta sin gluten por posible sensibilidad al gluten fue de claro beneficio, aunque fluctuante, de astenia, dolor articular, fatiga física y mental y de aftas. Añadió a la dieta sin gluten suplementación con multivitamínico, tiamina, biotina, omega 3 y vitamina D. Siguió mejorando de forma fluctuante.
Posteriormente añadió tratamiento de potencial utilidad para el Covid persistente (aspirina , L arginina) y otros suplementos como cobre y zinc.
La situación actual es la que cuenta él mismo. Claramente favorable.
Comentario
Este caso ilustra la complejidad clínica y la dificultad en la toma de decisiones. La analítica autoinmune positiva difícilmente justificaba por sí sola el cuadro clínico. Decidimos posponer la posibilidad de tratamiento inmunosupresor, que además podía empeorar la infección por el virus B. El tratamiento de la infección por virus B no tuvo beneficio. Las causas de su sintomatología probablemente eran la sensibilidad al gluten y el Covid persistente. Ninguna de estas dos posibilidades fue considerada por los especialistas consultados. Estas dos posibilidades no salen en las analíticas. Sin embargo considerar estas posibilidades y tratarlas ha ido seguido de clara mejoría clínica.
La medicina consiste en evaluar problemas y tomar decisiones. No solo hay que tener en cuenta los resultados de la pruebas y lo demostrado. A menudo es necesario ir más allá aunque no esté demostrado. Ver lo que no ven las pruebas. Es doloroso y frecuente lo que cuenta el paciente sobre no ser entendido ni escuchado. Creo que la medicina está cambiando de ser una medicina centrada en el paciente a una medicina técnica centrada en las pruebas, los protocolos y los fármacos.
Contado por el paciente
Después de pasar el COVID, pierdo durante 1 año el olfato y el gusto. A partir de entonces mi estado emocional cambia y siento apatía e intento apartarme de los demás.
Aunque lentamente comienzo a recuperar el olfato y gusto, noto pérdida de equilibrio y de coordinación. Al ser una persona muy deportista y federada, me afecta psicológicamente.
Al poco tiempo aparece la debilidad, falta de fuerza, rigidez articular, dolor muscular, falta de concentración y memoria. Todo ello me impide realizar mi vida diaria.
Es entonces cuando, después de un sinfín de pruebas y médicos, sin que nadie realmente me escuche, conozco al Dr Carlos Isasi.
En su primera consulta, escuchó y valoró mi situación. Propuso un tratamiento donde lo primero que quería conseguir, es que mis síntomas mejorarán.
Después de casi 1 año de tratamiento, puedo decir que he tenido una gran mejoría. Poco a poco, vuelvo a realizar deporte, y voy recuperando mi día a día.
Estoy muy Feliz.